Una dueña sacó a pasear a su perra Mielcita; su perra iba por detrás de ella, sin correa y sin collar.La dueña miró por detrás de ella para ver si su perra estaba, ¡vio con sorpresa que no estaba! La llamó, pero no regresó; fue rápidamente a su casa para saber si habría regresado.Llamó al detective Rawson para que investigara la desaparición de la caniche Mielcita.Él llegó a investigar el barrio y las casas de los vecinos, encontró unas huellas de caniche y las siguió para encontrar la caniche. Pero alguien interfirió en el camino: su enemigo Ronaldo. Hacía años que no lo veía. Ronaldo le preguntó:
-¿Buscando caniches como vos?- riéndose de él.
- Me parece que vos lo sos, ya que eres una deshonra para tu familia. Casi me matas, a tu propio hermano. ¡Qué triste!, ¿no?- le dice el detective.
-Espero que encuentres al caniche, porque lo verás- le dijo Ronaldo, furioso.
Ronaldo agarró una bolsa grande y rápidamente atrapó a Rawson con ayuda de sus amigos. El detective se desmayó porque le pegaron muy fuerte en la cabeza.
Justo se despertó en una jaula, y vio al caniche encerrado en otra más pequeña. El detective era más inteligente; tenía un pedazo de alambre y logró abrir la jaula. Los amigos de Ronaldo estaban distraídos jugando a las cartas. Sigilosamente logró escapar con Mielcita para devolverla a su dueña.
Pero aún seguirá con sus problemas familiares...

Muy lindo, Candela! Estoy esperando el segundo capítulo.
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